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Eventos

| 01/07/2022
Los buques de superficie están diseñados, construidos y operados para cumplir con una serie de funciones especificas de manera eficiente y segura. Una parte importante de su vida útil se lleva a cabo con mares agitadas y en numerosas ocasiones en condiciones duras e incluso severas, debiendo cumplir con seguridad las diferentes misiones para las que han sido diseñados y construidos, soportando las aceleraciones, flexiones y/o torsiones que puedan provocarle sin que se genere fallo estructural alguno. Debido a ello, la estabilidad de sus movimientos es uno de requisitos principales además de ser un factor fundamental de su seguridad.  El estudio del movimiento y la operatividad de un buque está basado normalmente en mar en calma o llana, siendo útiles estas consideraciones para que los cálculos de ingeniería estén dentro de un margen de error pequeño. De cualquier modo, a medida que se superponen condiciones ambientales reales, la exactitud se reduce. El movimiento real de un buque, en un sistema tridimensional y con una mar frecuentemente hostil, únicamente puede predecirse dentro de un margen de exactitud del 50% aproximadamente.